Profesor de francés en la academia Cegafor

Con experiencia en el mundo de la docencia desde 4º de carrera, Damián Sobral plantea su profesión con nuevas técnicas que tratan de dar un giro a la concepción que se tiene en nuestro país sobre estudiar idiomas.

Lo suyo es una vocación innata que, con 25 años, lo dota de un grado en Traducción e Interpretación francesa y un Máster de Educación de Lenguas Extranjeras. Todo ello lo pone en práctica, desde hace dos años, como profesor de francés en el centro de formación Cegafor.

¿Por qué profesor de francés?

Pues la respuesta es sencilla: soy profesor porque vivo en una familia de profesores, y desde pequeño, sabía que quería serlo. Y soy profesor de francés, porque nací y pasé mi infancia en Francia y este sentimiento me persigue y perseguirá durante toda mi vida. Por tanto, y teniendo en cuenta las facilidades en el idioma, decidí estudiar Traducción e Interpretación francesa para poder, en un futuro, dar clases y mostrar la magia de este idioma a todo el mundo.

¿Qué es lo más complicado y lo más gratificante de esta profesión?

Se tiene que tener en cuenta que no es lo mismo trabajar en un instituto que hacerlo en academias o en casa dando clases particulares. Lo segundo, que es a lo que me dedico, es bastante más complicado, tanto económicamente como profesionalmente. Lo más gratificante es sin duda ver cómo agradecen y aprenden día tras día. Hay conversaciones interesantes todos los días, nunca sabes con qué te pueden sorprender. Pero también hay cosas complicadas: a veces, te implicas tanto en alguien, que si llega un suspenso, te pone triste.

Inglés vs francés… ¿es una batalla perdida?

No creo que deba verse enfrentamiento entre ambas lenguas. Las dos son útiles y bonitas. Cierto es que el inglés juega quizás con más ventaja a la hora de salidas profesionales. No obstante, no creo que esto sea motivo para despreciar al francés. Creo que es cuestión de gustos, aunque puedo afirmar que el francés es un poco más difícil que el inglés. Sin embargo, es muy raro ver a un alumno con buenas notas en francés y malas en inglés o viceversa. Cuando a alguien se le da bien las lenguas, se le suele dar bien todas las que aprende.

¿Por qué estudiar francés?

Porque el saber no ocupa lugar, y más si se ve de una forma lúdica y no como una obligación del instituto. Se trata de un idioma global, que te ofrece muchas oportunidades profesionales, y aprender francés facilita el aprendizaje de otras lenguas. Con el francés, se puede disfrutar de actividades recreativas específicas, así como poder viajar sin problemas y comprender lo que te dicen. Y sin duda, lo más importante: para poder comunicarse.

En general, ¿cómo es el nivel de idiomas de los españoles?

Pues solo hay que basarse en las estadísticas: España es el país con el peor nivel de inglés de la Unión Europea, y de cada 10 españoles, uno está aprendiendo un idioma. La gente no se da cuenta de la importancia que tienen las lenguas en todos los aspectos, y de lo útil que son tanto para el desarrollo profesional como para el personal. Cierto es que muchos profesores están acostumbrados a un sistema de enseñanza de idiomas que, actualmente, ya no es válido porque los tiempos cambian y las maneras de aprender y de ver la vida, también. Este problema, además, no solo se encuentra en las aulas, sino también en la vida cotidiana. ¿Por qué no aumentar el número de cines en versión original, por ejemplo, como en nuestros países vecinos?

¿Qué opinión te merece el método docente de idiomas del sistema educativo español?

Pues que debe cambiar. Con eso, no quiero decir que los profesores que lleven 50 años dando clase sean malos, pero sí que deben modernizarse. Como ya he dicho, los tiempos cambian, y con ellos, las formas de enseñar y de aprender. Los profesores deben empatizar más con los alumnos, conocer lo que les gusta, trabajar con situaciones reales, material auténtico que ellos ya conocen. Obviamente, esto es más fácil en inglés, ya que los alumnos conocerán antes a Taylor Swift o One Direction que a Édith Piaf a la hora de trabajar con una canción. Sin embargo, hay que intentar encontrar recursos, porque los hay: música, series, cómics, novelas, películas, teatro… Los libros de texto están muy bien, pero siempre para complementar.

¿Cómo enfocas tus clases en Cegafor?

Pues depende un poco de las metas de cada persona. Intento trabajar siempre las cuatro destrezas del idioma (expresión y comprensión oral; expresión y comprensión escrita) pero a veces el tiempo no ayuda. En otras ocasiones, los alumnos quieren simplemente refuerzo escolar, y ahí es donde está el problema: muchos quieren aprobar, no aprender. En nuestra mano está que eso cambie.

¿Crees que un profesor puede tener impacto en un alumno o alumna?

Me baso en mi propia experiencia como alumno cuando digo que el impacto que puede dejar un profesor o una profesora en la vida de alguien es asombroso. Lo más curioso de la situación es que, probablemente, dicho profesor o profesora no tenga ni la más remota idea de que ha provocado semejante efecto en alguien. Partiendo de esto, y teniendo en cuenta que los y las docentes tienen un papel primordial en la educación, pienso que es más que obvio que, según afecten de manera positiva o negativa al alumnado, tengan mucha influencia en las decisiones a largo plazo de los mismos.

¿Qué es para ti ser profesor?

Creo que esta es sin duda la respuesta más importante de toda la entrevista. Para mí, ser profesor no supone enseñar una lista de verbos y vocabulario. Eso es demasiado fácil. Lo realmente difícil es hacer que el alumnado descubra unos valores tan sencillos como la igualdad y la tolerancia. Despertar la curiosidad, la creatividad y la opinión crítica. Que sean autónomos pero que tampoco tengan problema en cooperar. Que se respeten los unos a los otros. ¿Sabéis que en todos los institutos hay, al menos, un caso de bullying? ¿Acaso no os dais cuenta de que, en 2017, sigue habiendo alumnos que maltratan a otros por su orientación sexual? ¿Os habéis percatado de que algunos creen “los chicos son más fuertes que las chicas”? Basta de machismo, homofobia, violencia, racismo. Temas como la igualdad, el feminismo o la diversidad sexual deberían estar presentes en todos los centros, y eso es lo que los profesores debemos transmitir a todos los alumnos, así como aprender de ellos, porque el buen profesor es el que sigue aprendiendo día tras día. Si se ven cambios favorables en las próximas generaciones, es que algo habremos hecho bien.

Clase de francés en la academia Cegafor