¿Para qué clases particulares?

Acudir a clases particulares solía tener connotaciones negativas. La idea de que solo los estudiantes con malas notas necesitan profesores de apoyo está cambiando. Cada vez son más los padres que creen en los beneficios de las clases de apoyo como una actividad extraescolar más, incluso en la educación primaria y sin necesidad de malas notas. Este cambio de tendencia se debe a las múltiples ventajas que aportan las clases de refuerzo, siempre que estén impartidas en un centro de formación especializado en técnicas de estudio como Cegafor. Algunas de ellas son:

La importancia de saber idiomas

Es por todos sabido que, hoy en día, tener idiomas es fundamental. Por ello, ya desde pequeños los idiomas están presentes en nuestro programa educativo, tanto la/s lengua/s nativa/s como una de las extranjeras –normalmente inglés o francés– forman parte de nuestros estudios bajo el pretexto de que saber idiomas es importante.

Se suele asociar dicha importancia a las posibilidades de desenvolverse en otro país o a los usos en el entorno laboral. Lo cierto es que las ventajas de estudiar idiomas son numerosas en el ámbito personal, laboral o incluso en el económico. Estudiar idiomas te permite:

Un lugar donde estudiar es más fácil

Estudiar requiere de un esfuerzo mental constante, por lo que es importante planificar los horarios de estudios y aplicar técnicas de estudio.

Es por ello que apoyarse en una academia especializada en métodos de aprendizaje, con profesionales expertos y un ambiente idóneo para el estudio ayuda a reducir el esfuerzo necesario y a mantener la perseverancia. Además, un centro de formación preparado que sirva de refuerzo en la comprensión de conocimientos agiliza el aprendizaje y eso, se refleja en los resultados.

En Cegafor trabajamos en el refuerzo y formación de diferentes materias, para lo que contamos para cada programa con docentes cualificados y con expertos en la disciplina del estudio. Por lo que, en nuestra academia encontrarás el apoyo moral necesario para mantener las ganas de seguir estudiando; para organizar los tiempos de estudio diarios y, por supuesto, también los de descanso; y para aprender a aprender con técnicas de estudios adaptados a cada alumno.

Reclamaciones de Selectividad

Pasadas las horas de estudio comienza ahora la incertidumbre sobre el futuro que les espera a los nuevos universitarios. Muchos ya pueden empezar a tramitar sus solicitudes de ingreso, pero otros descontentos con las notas publicadas ayer en la plataforma web Nerta, buscan la forma de mejorar su puntuación. 

Para este grupo de alumnos existe una serie de procesos que van desde una reclamación, una segunda corrección o ver el examen hasta la vía judicial con un recurso contencioso. Entre los procedimientos más usuales destacan la reclamación y la segunda corrección.

La reclamación consiste en una revisión de posibles errores de puntuación, como una pregunta sin puntuar o que no se haya sumado a la nota total. La ventaja principal de este procedimiento es que la calificación solo podrá subir o quedarse como está, pero en ningún caso bajar. Por otro lado, aunque es habitual su uso, en la mayoría de los casos no existen errores que eleven la puntuación del alumno.

Trucos para una feliz vuelta al cole

Retomar la rutina después del verano puede generar en los más pequeños el conocido «síndrome de depresión postvacacional». Los horarios, las actividades y el estudio se recuperan de manera repentina cuando llega septiembre pero, ¿qué podemos hacer para que tengan una feliz vuelta al cole?

Por supuesto, no solo para su agilidad mental, si no también para evitar un sobreesfuerzo cuando comienzan el curso, nuestros hijos deberían de mantener despierta la mente también en verano con actividades lúdicas y educativas. Asimismo, no variar demasiado los horarios o el tipo de alimentación facilita la vuelta a la rutina.

Si esto no se ha hecho en los meses estivales, se recomienda que la incorporación de los cambios que conlleva el nuevo curso se empiecen a aplicar 15 días antes. Por ejemplo, cambiando poco a poco los tiempos del sueño y leyendo cada día un rato.

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